lunes, 8 de noviembre de 2021

OBTENCIÓN DE ACEITES ESENCIALES A PARTIR DE MATERIA VEGETAL // LANDARE-MATERIATIK OLIO ESSENTZIALAK LORTZEA

 El alumnado y profesoras del Departamento de Química, junto con los alumn@s y las profesoras de Aprendizaje de Tareas, con la colaboración impagable del profesor de Ivan Amorebieta, estamos extrayendo, mediante hidrodestilación, los aceites esenciales de lavanda, menta, romero, eucalipto, naranja, etc, para aromatizar los jabones que obtenemos reciclando el aceite de cocina usado.

 


Kimika saileko ikasle eta irakasleak, ikasleekin eta zeregin-ikaskuntzako irakasleekin batera, Ivan Amorebietako irakaslearen lankidetza ezinbestekoarekin, hidrodestilazio bidez, izpiliku, menda, erromero, eukalipto, laranja olio esentzialak ateratzen ari dira, etab., erabilitako olioa birziklatuz lortzen ditugun xaboiei zaporea emateko.


lunes, 18 de mayo de 2020

LA GRAN BARRERA DE CORAL, AUSTRALIA




GRAN BARRERA DE CORAL AUSTRALIA


Científicos australianos crean un coral de laboratorio resistente al cambio climático

El equipo hizo que el coral fuera más tolerante al blanqueamiento inducido por la temperatura al reforzar la tolerancia al calor de sus simbiontes de microalgas

 Científicos australianos han producido con éxito en un laboratorio un coral que es más resistente al aumento de la temperatura del agua de mar. Los corales con mayor tolerancia al calor tienen el potencial de reducir el impacto del blanqueamiento de los arrecifes de las olas de calor marinas, que se están volviendo más comunes bajo el cambio climático.

«Los arrecifes de coral están en declive en todo el mundo», dijo el doctor Patrick Buerger, líder científico del (SynBio FSP), la Plataforma de Ciencia Futura de Biología Sintética del CSIRO (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization). «El cambio climático ha reducido la cobertura de los corales, y los corales sobrevivientes están bajo una presión creciente a medida que aumenta la temperatura del agua y aumenta la frecuencia y la gravedad de los eventos de blanqueamiento de los corales».



El equipo hizo que el coral fuera más tolerante al blanqueamiento inducido por la temperatura al reforzar la tolerancia al calor de sus simbiontes de microalgas, pequeñas células de algas que viven dentro del tejido del coral.
«Nuestro enfoque novedoso fortalece la resistencia al calor del coral al manipular sus microalgas, que es un factor clave en la tolerancia al calor del coral», dijo Buerger en un comunicado.

El equipo aisló las microalgas del coral y las cultivó en el laboratorio especializado de simbiontes en AIMS (Australian Institute of Marine Science). Usando una técnica llamada «evolución dirigida», expusieron las microalgas cultivadas a temperaturas cada vez más cálidas durante un período de cuatro años. Esto les ayudó a adaptarse y sobrevivir en condiciones más cálidas.
«Una vez que las microalgas se reintrodujeron en las larvas de coral, la simbiosis de algas coralinas recién establecida fue más tolerante al calor en comparación con la original», dijo Buerger.

Las microalgas fueron expuestas a temperaturas comparables a las temperaturas del océano durante las olas de calor marinas actuales del verano, causando el blanqueamiento de los corales en la Gran Barrera de Coral. Luego, los investigadores revelaron algunos de los mecanismos responsables de la mayor tolerancia al blanqueamiento de corales. «Descubrimos que las microalgas tolerantes al calor son mejores en la fotosíntesis y mejoran la respuesta al calor del animal coral», dijo la profesora Madeleine van Oppen, de AIMS y la Universidad de Melbourne. «Estos hallazgos interesantes muestran que las microalgas y los corales están en comunicación directa entre sí».
El siguiente paso es probar más las cepas de algas en colonias adultas en una variedad de especies de coral.

miércoles, 13 de mayo de 2020

¿Y SI LAS MUJERES ESTUVIERAN GESTIONANDO ESTA CRISIS MUCHO MEJOR QUE LOS HOMBRES?


¿Y SI LAS MUJERES ESTUVIERAN GESTIONANDO ESTA CRISIS MUCHO MEJOR QUE LOS HOMBRES?

Miquel Echarri
5 de mayo de 2020

LOS LÍDERES DE HOY en poco se parecen a los del siglo XX. Desde Donald Trump a Boris Johnson, pasando por Jair Bolsonaro, han demostrado que su estilo personalista no es lo que se necesita en tiempos de crisis

LOS PRIMEROS MESES DE 2020 pasarán a la Historia como el periodo en el que los liderazgos políticos se pusieron de verdad a prueba. Hasta entonces, muchas sociedades democráticas estaban instaladas en “una fase de pensamiento mágico”, una especie de espejismo colectivo: “En los últimos cinco años hemos asistido a una proliferación de líderes de competencia muy dudosa a los que se elegía por la radicalidad de sus agendas ideológicas y de sus estilos de comunicación”. Dirigentes “sin capacidad de gestión ni talla de estadistas”, como el indio Narendra Modi, el filipino Rodrigo Duterte, el nicaragüense Daniel Ortega o el brasileño Jair Bolsonaro, pero también “con matices” a Donald Trump, Boris Johnson o el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

La crisis de la COVID-19 ha hecho que “millones de ciudadanos de todo el mundo constatasen que los dirigentes que han dado ejemplos de liderazgo moderno y eficaz han sido mujeres”

No es sensato ni eficaz intentar reproducir modelos de liderazgo que caducaron a finales del siglo XX. Puestos a buscar un modelo histórico de liderazgo en circunstancias extremas, proponen al explorador irlandés Ernest Shackleton. En su expedición a la Antártida de 1914, él y su tripulación de 27 exploradores quedaron atrapados en el hielo y sobrevivieron a 634 días de hambre, temperaturas extremas y absoluto aislamiento. Un logro formidable que se explica “por las excepcionales cualidades para liderar un grupo humano que exhibió Shackleton”, un líder “ético y moral” que se esforzó sobre todo por “combatir el miedo y la ansiedad, no renunciar nunca al pensamiento racional, conservar el optimismo, construir una cultura de la tenacidad, la creatividad y la iniciativa y tratar a sus compañeros con respeto, afecto y empatía”.

“Un liderazgo eficaz en condiciones extremas consiste tanto en actuar correctamente sobre el terreno como en desarrollar un relato convincente que sea asumido por el conjunto de la población y permita, por tanto, tomar decisiones difíciles y adoptar medidas traumáticas sin que generen una excesiva resistencia”, este relato debe ser, además de coherente, “honesto”. No se puede “edulcorar la verdad” ni optar por una línea de comunicación ambigua, que genere dudas entre la población y dificulte la creación de consensos.

Pocos líderes resultan tan modélicos como la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern: “Ya lo demostró con su discurso sobre los atentados de Christchurch [que causaron 50 muertos en marzo de 2019] y acaba de refrendarlo ahora, con un estilo de comunicación sencillo, empático y directo, sin ambigüedades ni falsas certezas”. El discurso televisado de ocho minutos que dio Ardern el pasado 21 de marzo “es una obra maestra de la comunicación política en situaciones de emergencia. Hizo uso de los niveles de alarma que se activan en Nueva Zelanda en caso de incendio, un código con el que su ciudadanos están muy familiarizados: cuando dijo que la crisis de la COVID-19 es un nivel de alerta cuatro, los neozelandeses entendieron perfectamente a qué se estaba refiriendo y supieron evaluar la nueva situación cuando ese nivel de alarma pasó del cuatro al dos”. Construyó una narrativa sólida sin caer en ninguno de los dos relatos extremos que ha generado esta crisis, “ni en el exceso de optimismo de los que afirmaban sin ningún fundamento que la epidemia no llegaría a sus países ni en el discurso de un belicismo desenfocado de los que insisten en que esta pandemia es una guerra y como tal hay que afrontarla”.

En general, los dirigentes y estadistas que han dado ejemplos de buena gestión y de liderazgo moderno y eficaz en esta crisis suelen ser mujeres, de la citada Jacinda Ardern a la noruega Erna Solberg, la taiwanesa Tsai Ing-wen, la islandesa Katrín Jakobsdóttir, la danesa Helle Thorning-Schmidt o la alemana Angela Merkel, una veterana que parece estar dando lo mejor de sí misma en las peores circunstancias y a la que sus compatriotas se refieren ya como “la canciller científica”.


La prensa internacional también ha destacado positivamente ejemplos de liderazgo masculino como el del portugués António Costa, el griego Kyriakos Mitsotakis o el surcoreano Moon Jae-In. Pero, que sean sobre todo mujeres las que están destacando por su eficacia y capacidad para generar amplios consensos “no puede ser una simple casualidad” en un mundo abrumadoramente regido por hombres, “aunque resulte apresurado sacar conclusiones, tal vez sí existe un patrón femenino de gestión y comunicación que resulta particularmente eficaz en casos de emergencia”. Habrá que estudiarlo

lunes, 27 de abril de 2020

JUNE HART: LA CIENTÍFICA OLVIDADA QUE DESCUBRIÓ LOS CORONAVIRUS


Los métodos descubiertos hace 56 años por June Almeida o June Hart (su apellido de soltera) están utilizándose ahora para luchar contra la pandemia global por el COVID-19. Aquí te contamos todo sobre esta científica y sus hallazgos.


Muchas mujeres científicas han sido olvidadas por la historia, como Marianne Grunberg-Manago, Lise Meitner, Mileva Marić o Maria Winkelmann-Kirch. Ahora sacamos del olvido los grandes logros de una de ellas: June Almeida (1930-2007). Esta sobresaliente mujer fue una viróloga escocesa que se convirtió hace más de medio siglo en la primera persona en ver un coronavirus en un microscopio. A pesar de su escasa formación académica, es una de las grandes pioneras en identificación, diagnosis y obtención de imágenes de virus y su trabajo está siendo esencial para combatir la actual pandemia del COVID-19 y la crisis sanitaria.

JUNE HART: SU VIDA

June era hija de un conductor de autobús y el salario percibido por su padre no era suficiente para pagar la Universidad de Glasgow, así que la joven dejó los estudios a los 16 años y empezó a trabajar como técnico de laboratorio en un hospital.


A los 24 años, June contrajo matrimonio con el artista venezolano Enriques Almeida, con quien tuvo una hija y se mudó a Canadá. Allí fue contratada como técnico de microscopio en el Instituto de Cáncer de Ontario, donde June destacó en el manejo del microscopio electrónico y desarrolló una nueva técnica para diagnosticar infecciones que revolucionaría el campo de la virología. Su método se basaba en visualizar mejor los virus mediante el uso de anticuerpos para agregarlos. Como su trabajo comenzó a ser reconocido en el sector de la medicina a nivel internacional, recibió una oferta para regresar a Londres y unirse al equipo de la Escuela de Medicina del Hospital St. Thomas.

EL DESCUBRIMIENTO DEL CORONAVIRUS

Una vez incorporada en el Hospital St. Thomas, formando parte de la unidad de investigación del resfriado común junto al doctor David Tyrrell, June Almeida consiguió imágenes claras del virus y recordó haber visto otros similares en investigaciones previas con pollos y ratones. Fue entonces cuando, a sus 34 años y gracias a la cepa B814, June se convirtió en la primera persona en identificar el coronavirus humano. Este virus fue bautizado así por Almeida, Tyrell y el profesor Tony Waterston por la estructura en forma de corona que lo rodeaba.

Su descubrimiento fue publicado en el British Medical Journal (1965) y las primeras fotografías se publicaron en el Journal of General Virology un par de años después. No obstante, todos y todas -June incluida- desconocían en ese entonces la importancia que estos hallazgos cobrarían más de medio siglo después: en 2020.



Almeida murió en 2007, a la edad de 77 años, y esa ahora, trece años después, cuando más se ha recordado su trabajo, que ayudó a comprender mejor el actual coronavirus, convertido en una pandemia global



viernes, 3 de abril de 2020

TRES SEMANAS A DESTAJO PARA DAR CLASE DE OTRA MANERA


Con los colegios e institutos vacíos, 712.000 profesores y maestros hacen malabares para llegar a sus ocho millones de alumnos



“Es una locura. Trabajamos al 300% y lo hacemos como podemos. Mis profesores se comunican por teléfono con las familias porque muchas no tienen ni Internet. Y varias madres y padres están enfermos por coronavirus. Ahora estamos centrados en lo importante, la salud, que nos estamos volviendo chiflados”. Nuria Hernández es directora del colegio público Ramón María del Valle-Inclán de Madrid y madre de cuatro hijos de diez, 11, 17 y 19 años a los que también trata de asistir en esta situación excepcional. Como ella, 712.000 maestros y profesores de infantil, primaria, secundaria y FP llevan tres semanas dando clase confinados. Lo más duro es perder el contacto con sus estudiantes, cuentan, pensar cómo estarán, pero también tratar de mantener el ritmo entre cuatro paredes, con jornadas eternas y frustrados porque las plataformas digitales y el material didáctico no ayuda a todos los alumnos. Son 8,2 millones los estudiantes (1,7 millones de Educación Infantil) que han dejado de acudir a sus centros.


Aunque las CCAA han multiplicado el ancho de banda para apoyar la educación a distancia y han reforzado sus plataformas y aulas virtuales, los primeros días el colapso fue inevitable. La situación ha mejorado, pero ha sido en parte porque miles de profesores, muchos sin apenas formación previa online, se han formado a toda prisa. “Yo me estoy partiendo la cara para intentar que mis 17 alumnos no se descuelguen, pero solo lo he logrado con ocho familias y estoy sobrepasada”, explica Jara Huisa, profesora del centro público Manuel Siurot de Sevilla. 

“Las circunstancias que vivimos son completamente excepcionales. Siempre nos esforzamos al máximo y la gente trabaja a destajo. Pero el país entero debería relajarse, porque ha enloquecido para demostrar que la maquinaria educativa sigue funcionando como si ahí fuera y aquí dentro, en nuestros hogares, todo siguiese igual”, critica Carmen Ciller, profesora del departamento de Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid. “Serán dos meses de nuestras vidas que perderemos, ¿y? ¿De verdad afectará eso a la educación del conjunto de los jóvenes de nuestro país en los próximos 30 años?”, reflexiona. “Me interesa más el equilibrio emocional de los niños y de los jóvenes. ¿De verdad creemos que los profesores pueden hacer aulas virtuales como si no tuvieran hijos en sus casas o no estuvieran preocupados por sus seres queridos? Esta situación tiene que garantizar la igualdad de oportunidades para alumnos, profesores y, sobre todo, estudiantes con beca, al margen de sus recursos económicos”. 

La epidemia agrava la brecha educativa: las familias con menos recursos gestionan peor el estrés

Iñigo Salaberría Aliaga, director de la asociación de directores de escuelas públicas en el País Vasco, percibe “más preocupación que estrés” para llegar a los alumnos. “Tras la sensación de vacío, en primaria están intentando reconstruir ese ámbito afectivo que es inherente al aula, mientras que en secundaria intentan conservar los horarios lectivos habituales para el seguimiento de contenidos. Nos habremos equivocado, pero de los errores se aprende”, dice. 

En el ámbito privado, los centros se juegan además las matrículas del curso que viene, y los profesores están más expuestos que nunca al escrutinio de padres y madres, algunos de los cuales han abierto los ojos sobre la dificultad que supone el manejo de una clase, en directo y por la pantalla. Elena Cid, directora general de la asociación de colegios privados independientes Cicae, resume: “Los profesores están trabajando muchísimo, al 200%, y aunque estuviésemos preparados es muy difícil darle normalidad. El esfuerzo es tremendo, porque ellos están en casa con situaciones familiares y cientos de correos con dudas particulares. El nivel de satisfacción es alto, pero es agotador”. 

Sin embargo, no todo son malas noticias durante el confinamiento. María Acaso, jefa de Educación en el Museo Reina Sofía y experta en innovación educativa, cree que el encierro ha puesto en valor las asignaturas marías, vinculadas con las artes: “Hemos descubierto lo importante que es bailar, ver y analizar una serie con tus hijos o cantar juntos. ¿Por qué ahora es tan importante el yoga y antes no? Es muy interesante empezar a no separar la educación formal de la no formal y que el aprendizaje se vincule a las nociones de placer”, explica. 

Clases por Instagram y brecha digital

 El 5% de alumnos entre 10 y 15 años carece de acceso a Internet, según datos del INE de 2018. Sin embargo, que la Red llegue a la inmensa mayoría de las casas con niños no es sinónimo de que se enganchen a la enseñanza online. Ana (nombre ficticio) da clases de Filosofía en un centro concertado madrileño y explica Nietzsche a través de directos de Instagram, pero de sus 29 alumnos se conectan 10. “Ahora estoy mejor, pero cargo con 300 alumnos que ahora no veo y tengo que corregir 300 trabajos. Las dudas me vienen por separado, trabajo el doble y la presión de segundo de Bachillerato [cuyos casi 300.000 alumnos se presentan a Selectividad] incrementa el estrés. Y las cosas salen bien a pesar de que es el doble de trabajo”, concluye. 
No existen datos sobre cuántos de los 8,2 millones de alumnos españoles han seguido sus clases ni de qué manera. Mariano Fernández Enguita, autor de Del clip al clic y catedrático de Sociología en la Complutense, censura una triple brecha digital: las carencias de conexión y aparatos de las familias más humildes, el uso de Internet de estas familias y “el tiempo infinito” que se ha tomado la escuela para incorporarse al entorno digital. “Debiéramos repensar y reasignar recursos para una alfabetización digital. No podemos salir de esta crisis como entramos”, augura Víctor Sampedro, autor de Dietética Digital y catedrático de Comunicación de la Rey Juan Carlos. “Los patrones de trabajo, consumo y pedagógicos cambiarán. Habrá más teleeducación y, si no hacemos nada, esta será privada y privatizadora. ¿Nos hemos preguntado cuál era el nivel de conectividad y digitalización de los centros escolares?”.

viernes, 6 de marzo de 2020

10 BUENAS NOTICIAS SOBRE LA COVID-19


El catedrático en Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, recoge una decena de noticias positivas relacionadas con la enfermedad, ante la "pandemia de miedo".





A la COVID-19 "no hay que quitarle importancia" y "hay que informar de lo que está ocurriendo", según el catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi. No obstante, el experto afirma "que también necesitamos buenas noticias" ante la "pandemia del miedo" existente.
En un artículo titulado "Diez buenas noticias sobre el coronavirus" publicado el pasado 1 de marzo en la plataforma de divulgación científica The Conversation, López-Goñi enumera las 10 razones por las que, en su opinión, estamos "mejor preparados que nunca" para combatir esta pandemia.
1. Sabemos quién es
El catedrático de Microbiología recuerda que se necesitaron dos largos años en identificar el virus que causaba el sida. En el caso de la COVID-19, se detectó en apenas unos días (los primeros casos fueron el 31 de diciembre y fue identificado el 7 de enero) y el genoma estuvo listo en 10. Según afirma, sabemos que está emparentado con el cononavirus de murciélagos, y que su frecuencia de mutación no es muy alta.
2. Sabemos cómo detectarlo
El test para detectarlo, que ha sido mejorado, está disponible desde el 13 de enero.
3. En China la situación está mejorando
López-Goñi destaca la labor del Gobierno chino y subraya que "desde hace ya varias semanas, el número de casos diagnosticados disminuye cada día".
"En otros países se está haciendo un seguimiento epidemiológico muy detallado.", añade.
4. El 80 % de los casos son leves
La enfermedad, sostiene, "no causa síntomas o son leves en un 81 % de los casos. En el 14 % restante puede causar neumonía grave y en un 5 % puede llegar a ser crítica o incluso mortal".
5. La gente se cura
El experto precisa: "Los únicos datos que a veces se muestran en los medios de comunicación son el aumento del número de casos confirmados y el número de fallecimientos, pero la mayoría de la gente infectada se cura. Hay 13 veces más pacientes curados que fallecidos, y la proporción va en aumento".
6. No afecta (casi) a los menores de edad
"Solo el 3 % de los casos ocurre en menores de 20 años, y la mortalidad en menores de 40 años es solo del 0,2 %. En menores los síntomas son tan leves que puede pasar desapercibido", afirma.
7. El virus se inactiva fácilmente
El catedrático de Microbiología explica que "el virus puede ser inactivado de las superficies de forma eficaz con una solución de etanol (alcohol al 62-71 %), peróxido de hidrógeno (agua oxigenada al 0,5 %) o hipoclorito sódico (lejía al 0,1 %), en solo un minuto."
Además, recuerda que "el lavado de manos frecuente con agua y jabón es la manera más eficaz de evitar el contagio".



8. Ya hay más de 150 artículos científicos
López-Goñi asegura que "es el momento de la ciencia y la cooperación". Según destaca, "en poco más de un mes ya se pueden consultar 164 artículos en PubMed sobre COVID19 o SARSCov2, además de otros tantos disponibles en los repositorios de artículos todavía no revisados por pares (pre-prints). Son trabajos preliminares sobre vacunas, tratamientos, epidemiología, genética y filogenia, diagnóstico y aspectos clínicos".
A lo que añade: "Estos artículos están elaborados por cerca de 700 autores repartidos por todo el planeta. Es ciencia en común, compartida y en abierto. En 2003, cuando ocurrió lo del SARS, se tardó más de un año en obtener menos de la mitad de artículos".
El profesor de la Universidad de Navarra señala que "la mayoría de las revistas científicas han dejado en abierto sus fondos sobre los coronavirus".
9. Ya hay prototipos de vacunas
De momento, no hay vacuna, pero "ya hay más de ocho proyectos contra el nuevo coronavirus. Hay grupos que trabajan en proyectos de vacunas contra otros virus similares y ahora tratan de cambiar de virus".
Según explica el experto, "lo que puede alargar su desarrollo son todas las pruebas necesarias de toxicidad, efectos secundarios, seguridad, inmunogenicidad y eficacia en la protección. Por eso, se habla de varios meses u años, pero algunos prototipos ya están en marcha".
"Algunos de los prototipos disponibles pronto se ensayarán en humanos", anuncia López-Goñi.
10. Hay más de 80 ensayos clínicos con antivirales en curso
"Las vacunas son preventivas. Más importante aún son los posibles tratamientos de las personas que ya están enfermas. Ya hay más de 80 ensayos clínicos para analizar tratamientos contra el coronavirus. Se trata de antivirales que se han empleado para otras infecciones, que ya están aprobados y que sabemos que son seguros".

miércoles, 4 de marzo de 2020

AGUA SOCIAL


BLUEMONT, EL CICLO DE LA LLUVIA

Agua potable a partir de la condensación del vapor que hay en el aire




 Durante los terremotos de Indonesia de 2018 que dejaron sin vida a más de 2.000 personas, parte del equipo Square Ventures estuvimos en el epicentro de la catástrofe en Lombok, asistiendo a las familias damnificadas y pudimos vivir en primera persona los estragos de no tener acceso a agua.




A la vuelta a Europa investigamos cómo condensar el vapor del agua del aire, filtrarlo y aportarle sales minerales, con el objetivo de generar agua potable donde no la hay. Con la financiación de Square Green Capital hemos fundado Bluemont, poniendo la tecnología al servicio de la transformación del mundo. Distribuimos generadores de agua atmosférica, somos el ciclo de la lluvia.






martes, 18 de febrero de 2020



Las dioxinas (policlorodibenzodioxinas) son una familia de sustancias químicas que tienen el dudoso honor de ser reconocidas como los productos químicos más tóxicos que el hombre ha sido capaz de sintetizar. Forman parte, junto los furanos (paradiclorobenzofuranos), asimismo altamente tóxicos, de una familia química más amplia: los organoclorados.


Esquema químico de las dioxinas


Esquema químico de los furanos


Los organoclorados son las sustancias que resultan de la unión de uno o más átomos de cloro a un compuesto orgánico (estos últimos, constituyen la base de la materia viva y están formados por átomos de carbono e hidrógeno fundamentalmente). Aunque esta unión puede ocurrir de forma natural, la inmensa mayoría de estas sustancias se forma artificialmente. Por ejemplo, la industria química combina gas cloro con derivados del petróleo para crear:
  • pesticidas (DDT, lindano)
  • plásticos (PVC, PVDC)
  • disolventes (percloroetileno, tetracloruro de carbono)
  • refrigerantes (CFC, HCFC)
Así hasta sumar más de 11000 productos diferentes.

Cuando se blanquea el papel con cloro, o se utiliza éste como desinfectante en el tratamiento de las aguas, o se quema algún producto clorado, se crean nuevos organoclorados. Al introducirse en el medio ambiente y sufrir reacciones con la luz, otros compuestos químicos o agentes biológicos, vuelven a generarse nuevos productos de este tipo.

De cara a valorar su impacto ambiental, hay tener en cuenta las siguientes características:
  • Son muy estables. Permanecen en el aire, el agua y el suelo cientos de años, resistiendo los procesos de degradación físicos o químicos
  • No existen en la naturaleza, salvo en un par de excepciones, por lo que los seres vivos no han desarrollado métodos para metabolizarlos y detoxificarlos. Resisten por tanto la degradación biológica
  • Son más solubles en grasas que en agua, por lo que tienden a bioacumularse (migran desde el ambiente a los tejidos de los seres vivos


Efectos biológicos

En el caso de las dioxinas, citaremos el último informe referente a estas sustancias de la Agencia del Medio Ambiente (EPA) de EE.UU, publicado en septiembre de 1994. Según este informe:
  • las dioxinas producen cáncer en el ser humano
  • dosis inferiores a las asociadas con cáncer ocasionan alteraciones en los sistemas inmunitario, reproductor y endocrino
  • los fetos y embriones de peces, aves, mamíferos y seres humanos son muy sensibles a sus efectos tóxicos
  • no existe un nivel seguro de exposición a las dioxinas
El mismo informe afirma que las fuentes principales de generación de dioxinas son, por orden de importancia:
  • la incineración de residuos
  • las fábricas de pasta de papel que usan cloro o dióxido de cloro como agente blanqueante
  • la fabricación de PVC
Este informe ha venido a corroborar tristemente las consecuencias de lo sucedido en Seveso. En 1976 se produjo un accidente de una planta de fabricación de tricloroetano, próxima a la localidad italiana de Seveso, que liberó al ambiente miles de gramos de dioxinas. Trece años después del accidente que mató a 73.000 animales domésticos y obligó a la evacuación de 700 personas, se han documentado aumentos en la frecuencia de cánceres de la sangre y del sistema linfático entre la población afectada.



Recientemente, han ocurrido dos escándalos acerca de contaminación de alimentos con dioxinas. Por un lado, el escándalo ocurrido en Bélgica acerca de la contaminación de los pollos, huevos y carne, y cuyas causas no fueron aclaradas del todo, hacen sospechar de la contaminación de los piensos empleados para alimentar estos pollos por aceites de origen industrial que contenían PCBs (un organoclorado pariente directo de las dioxinas). En cuanto a lo ocurrido en Francia, el contenido de dioxinas en la leche de las vacas de la zona de Lille, obligó a prohibir su consumo; y a cerrar temporalmente tres incineradoras de RSUs de los alrededores, sospechosas de haber contaminado la atmósfera y entorno vegetal en muchos kilómetros a la redonda de sus puntos de emisión.

En España, de los miles de compuestos organoclorados producidos, utilizados y emitidos al medio ambiente, sólo se han reconocido los efectos negativos de una docena de ellos: el DDT, los PCBes, y otros pesticidas y disolventes.

Mientras en el resto de Europa se buscan soluciones para frenar la creciente contaminación por dioxinas, la sociedad española permanece ajena a este peligro, y las administraciones no solamente lo ignoran, sino que además se muestran reticentes a prohibir la fabricación de productos que contienen o crean dioxinas, rehúsan las tecnologías industriales que evitan su formación, y promueven la construcción de plantas incineradoras, que son su principal fuente de emisión.


SUPER ÁRBOLES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO // SUPER ZUHAITZAK KLIMA ALDAKETAREN AURKA

Investigadores vascos usan la ingeniería genética para impulsar la reforestación y crear ejemplares que absorban más CO 2 que los tradicion...